El 2020 se aproxima rápidamente y es hora de empezar a proyectarse hacia los primeros meses del año, que son muy activos en obligaciones tributarias. En este sentido, las compañías inician con un cálculo programado de lo que significará su 2019. Adicionalmente trabajar con el auditor los Estados Financieros y los anexos que se deberá presentar a la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. 

La actividad del 2019 está llegando a su final y es momento de poner las cuentas en orden. Si bien, todavía falta un poco más de dos meses para su culminación, hay que considerar que diciembre suele ser un mes con menor carga laboral. A ello, se suma un largo feriado de cuatro días en noviembre, lo cual deja un margen de acción ajustado. Adicionalmente, deberá contar con los resultados de una posible reforma tributaria que se envíe a la Asamblea Nacional para su tratamiento como económico urgente lo cual, en caso de ser aprobada, dará nuevas reglas de juego para el 2020. Así que mientras más temprano ordene la casa, mayor margen para ajustar los detalles y prevenir errores.

El primer paso a dar, entonces, es una reunión con el equipo contable y de auditoría para hacer de manera conjunta el precierre y las respectivas proyecciones. En este escenario hay que enfocarse en dos aspectos principales:

1. Es necesario en estos momentos proyectar el balance enero-diciembre. La información disponible en estos 10 meses es suficiente para estimar este cierre.

2. Revisar el resultado esperado y proyectar la caja que se necesita para pagar el 15% de utilidades a trabajadores e Impuesto a la Renta en abril del próximo año.

 

Tres acciones necesarias

El flujo de caja es fundamental. Solo así la compañía tendrá una noción exacta de cómo cubrir impuestos y participación a trabajadores.

Por el momento, evite pedir créditos para cubrir gastos que deberían estar contabilizados dentro del flujo de caja. Asuma el desbalance con una acertada gestión de cobranza. Y para el próximo año, realice un exhaustivo aprovisionamiento financiero de los valores a pagar.

Nunca olvide que dispone de beneficios tributarios a los que puede acogerse. Revisa si cuenta con deducciones especiales, como el incremento de empleos netos. Revise detalladamente la Ley de Fomento Productivo en el que se contempla una serie de ventajas a las que puede acceder y mejorar sus cuentas de fin de año.

 

Y nunca deje de:

Exigir al auditor la carta a la gerencia, que incluye las observaciones y recomendaciones de control interno. Este informe tiene que presentarse a la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.


 

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